Trabajo
desde muy chica, trabajar es una elección y también una pasión en mi vida y
encima me pagan.
Hoy
a la mañana, una amiga ex jefa me llama y me dice que se despertó riéndose a
las carcajadas porque soñó conmigo. Me empecé a acordar de nuestros momentos y
no paré de reirme en toda la mañana. Me alegró el día.
Asi
soy yo, adentro y afuera.
Una
vez una persona me dijo que no estaba de acuerdo con mi forma de trabajar, pero
con la persona estaba re bien. La miré a los ojos y le dije entonces estas
confundida con un problema tuyo personal, porque yo soy la misma persona en
cualquier lado.
Si,
he tenido pros y contras, entre tanta felicidad, esa vez fue la única vez que
me sentí mal en un lugar porque alguien me cambiaba de mi puesto de trabajo y
no importaba como directamente afectaba el trabajo de mis compañeros.
Al
terminar hoy mi día, me llega un mail de LinkedIn, un jefe me envía una
recomendación que me llenó de alegría, porque el trabajo en equipo tiene esas
cosas, el reconocimiento…
Y
terminé de darme cuenta que al final de todas mis jornadas laborales, si en el
trabajo no hay que hacer amistades, siempre me quedó alguna colgada, que de cada
lugar que me fui mantuve los contactos, que cada vez que me cruzo con alguien
se alegra al verme, que todos los recuerdos que tienen son de mis carcajadas
que se escuchaban desde otra oficina…
Y es que al fin y al cabo no estoy tan equivocada, el trabajo dignifica y no solo
nutre tu currículum para lograr una carrera que puede ser exitosa, sino que además marca a
fuego las huellas que vas dejando en las personas que comparten cada día que
pasa.
Esos son mis mejores logros, el éxito y mis ganancias, capitalizar buena gente y siempre estar en contacto.